viernes, 11 de mayo de 2018

¿Cuándo contratar un seguro de vida?


Aunque a día de hoy no tengamos la necesidad, seguramente en algún momento sintamos que es necesario contratar una póliza de esta naturaleza. No es extraño preguntarse cuándo contratar un seguro de vida, en qué momento es necesario tener cubierta esta necesidad para nuestra tranquilidad y la de nuestra familia.

En un anterior artículo en este mismo blog, ya os comentamos algunos consejos para elegir el seguro de vida. Es por ello que ahora nos gustaría aprovechar estas siguientes líneas para profundizar un poco más en ese tema y hablar detenidamente sobre cuándo es necesario llevar a cabo la contratación de esta póliza. ¿Estás preparado? ¡Comenzamos!

Cuándo contratar un seguro de vida

Lo primero que tienes que saber es que la contratación del seguro siempre dependerá de las circunstancias que rodeen tu vida o el riesgo que queramos cubrir. Dependiendo de estos puntos, tendremos que apostar por una modalidad u otra.

Como ya sabrás por anteriores entradas de nuestro blog, el seguro de vida es una operación por la que una compañía se compromete a abonar una prestación económica a un beneficiario en caso de que tenga lugar un riesgo que se haya pactado previamente en el contrato.

Una de las características más importantes de una póliza de vida es que es imposible llevar a cabo el principio de indemnización. ¿Por qué? Principalmente porque es inviable cuantificar la vida de una persona, al contrario de cuando lo hacemos con un automóvil, un negocio o un hogar. Los seguros de vida son, por lo tanto, valores garantizados, ya que representan un derecho de cobro.

¿Realmente necesito contratar un seguro de vida?

Para saber cuándo contratar un seguro de vida, una persona tiene que reflexionar seriamente sobre si de verdad lo necesita. Si no se está seguro, lo más conveniente siempre será ponerse en manos de profesionales que puedan asesorarnos o guiarnos.

Es necesario un seguro de vida

También es posible que nosotros, por nuestra propia cuenta, reflexionemos sobre los distintos aspectos que rodean a una póliza de estas características. Principalmente nos estamos refiriendo a los ingresos que se reciben o los posibles gastos en caso de padecer una desgracia (muerte o invalidez).

Así, antes de contratar un seguro de vida, habrá que ser conscientes de nuestro patrimonio (efectivo y en activos financieros), nuestros ingresos, los gastos inmediatos y los gastos periódicos.

Estas cuatro partidas nos darán una visión global sobre la necesidad o no de llevar a cabo la firma de una póliza de vida. Tras realizar las sumas necesarias, podremos comparar de una manera objetiva si los ingresos son superiores a los gastos o viceversa.

De esta manera, si los ingresos fueran superiores a los gastos, no será necesario adquirir un seguro de vida. En caso contrario, lo mejor sí que será ponerse en manos de un profesional para prevenir una situación futura nada recomendable.